NUESTRA
HISTORIA

El galpón “Los Sauces”,
uno de los galpones con más
historia del Perú 
está próximo a cumplir oficialmente 65 años como institución gallística organizada.

Pero la historia viene incluso de mucho tiempo atrás como afición de nuestros antepasados…

Todo empezó con
nuestro padre Marco de la Fuente Salcedo y mis tíos Abelardo León de la Fuente y Carlos León de la Fuente.

En su juventud ellos habían criado gallos finos en su tierra natal San Pedro de Lloc. Al venir ellos a Lima para hacer sus estudios profesionales, hizo que se alejaran temporalmente de la crianza de los gallos.

San Pedro de Lloc es un pueblo acogedor del norte peruano, capital de la provincia de Pacasmayo, tierra de sol, mar, arrozales, caballos de paso y gallos de pelea además de ser cuna de de nuestro héroe prócer de la independencia americana José Andrés Rázuri, de heroica actuación en la batalla de Junín y resto de la campaña libertadora.

En una ocasión en que mi familia viajó a San Pedro de Lloc fuimos invitados a un almuerzo, de aquellos “famosos” en la casa de nuestros tíos Guillermo Gavidia y Margot Balarezo , padres de nuestros queridos primos : el flaco Lucho y el gordo Pepo, que no se encontraban ese día en casa. Después de tan excelente convite nuestra tía Margot nos preguntó si queríamos comer higos, pues en el corral habían unas higueras fabulosas.

Cuando fuimos para allá nos dimos una gran sorpresa cuando vimos en unos corrales a unos animales muy grandes y de mirada feroz. No eran otros que gallos de pelea.

“No nos olvidemos que en esas épocas se peleaban gallos orientales y no era raro que éstos pesaran de 8 a 9 libras

Desde aquella ocasión puedo decir que en ningún momento ha declinado en nosotros esa pasión por esas nobles aves, es mas, la admiración por los gallos de pelea influyo de una manera definitiva para que dos de nosotros seamos médicos veterinarios.

Ya nosotros con nuestro padre criábamos gallos finos en el techo de nuestra casa en el distrito de Magdalena del Mar hacia el año 1955.
Pero si bien teníamos gallos, el problema surgió a que en Lima no conocíamos a otros criadores contra quien medirnos.
Eran épocas muy diferentes a las presentes.

A fuerza de indagar, mi padre conversó con el señor Proaño amigo suyo por el negocio de las construcciones. Él ya nos contactó con Don Cesar Fernández Oliva, padre de nuestro amigo Alberto Fernández Falla mas conocido por todos como“El Rey de la aves”.

Ambos nos acogieron con mucho cariño y generosidad y así empezamos a competir en coliseos como Piñonate y al coliseo del señor Agena en el Callao.

El nombre de nuestro Galpón/ “Los Sauces”, es anecdótico y viene de un hecho circunstancial, que es el siguiente:

En el año 1957 aproximadamente, mi tío Abelardo compró un terreno grande para criar sus gallos de pelea. Lo curioso de este hecho es que en el terreno casi desierto se imponían tres grandes sauces.
Esto motivó a los tres a conversar sobre este hecho y a sentirse identificados por estos tres árboles. Después construirían un ruedo a su sombra.
Desde aquel día nos conocieron como “Los Sauces.”


Pocas personas criaban a finales de los años cincuenta en Lima, y había sólo dos coliseos de gallos. Se jugaban los domingos alrededor de 8 a 10 peleas.
Recordamos de esos tiempos al señor Eusebio Bravo, Don Pedro Rivadeneira, Don Augusto Rodríguez Martínez, Manuel Espinosa, el señor Azato, los hermanos Vega, el señor Romero, Carlos Ghersi, Cesar Bernaza. Los señores Chávez, Vargas, Barco, Bohórquez, don Jorge León y tantas otras personas de las que guardamos gratos recuerdos.

Los años
Dorados

Con la inauguración
de la cancha de Lima
“El Gallo de Oro“,

la gallística nacional se enriqueció de una
manera sorprendente. …

Aumentó el número de aficionados y se vio una mejora en la calidad de los gallos.

Vinieron gallos de provincias como Camaná, Moquegua, Tacna, Trujillo, Chiclayo y en general de todo el Perú. Además empezaron las importaciones de gallos de gran calidad.

En “El Gallo de Oro” se vivieron jornadas épicas, en peleas donde los guerreros no necesitaban de armas tan ofensivas porque poseían condiciones combativas excepcionales, verdaderos maestros del ataque y la defensa.

Nosotros empezamos como dijimos con gallos del norte, básicamente orientales, pero también tuvimos la influencia del gallo chileno.
La pelea era con espuelas de gallo, ya fueran postizas o no, pero de poco tamaño.
Indudablemente en esas épocas el gallo japonés era el rey, aunque también gozaban de gran prestigio los gallos asiles. Pero si bien los asiles eran mas fuertes también eran más bajos.
Lo ideal eran los cruces entre los mejores gallos japoneses con los valientísimos gallos asiles.

Recuerdo que en esas épocas el líder era Eusebio Bravo, criador chiclayano que radicaba en el Callao. Su mejor gallo era El Uranio y dicen que probablemente debió ser el mejor del Perú en esas épocas.

“Mi padre le compró un hijo del Uranio después de verlo pelear en su primera pelea con un gallo diablo: El “Río Pallanga”, gallo de Chiclayo que venia ganando varías semanas seguidas.”

En esa pelea los gallos empataron en una pelea espectacular de 50 minutos.

Posteriormente el mismo señor nos regalo una gallina de líneas de gallinos tabacos asiles que ligó con otro gallo gallino pinto llamado “El Júpiter”, regalado por el Dr. Sven Ericsson a nuestro tío Chale León. “El Júpiter” es el mejor padrillo que jamás he visto y conservamos aún esta línea, que por su calidad mantiene su vigencia hasta ahora después de aproximadamente 40 años.

La gallística peruana volvió a cambiar tras la aparición de las armas de diente de pez sierra, armas muy ofensivas que favorecían a los cruces de orientales con gallos españoles y chilenos, principalmente. Pero en las peleas de mucha espuela, los gallos con mucha sangre japonesa huían, sobretodo ciertas líneas. Nosotros tuvimos suerte que las diversas líneas que teníamos se caracterizaban por ser valientes, y aquella que no lo fueron se eliminaron.

Si bien los iniciadores fueron los tres Sauces Grandes: Abelardo, Chale y Marco nuestro padre. También estábamos “los muchachos” de ese entonces: Rafael Vértiz León, Ricardo León, Marco, Carlos “Cocoy”, Jaime, Jorge, y Eduardo “Lalo” de la Fuente Gálvez además de nuestro gran amigo José la Portilla. Los consideramos asimismo fundadores de Los Sauces también a mis primos Santiago y Fernando de la Fuente.
Posteriormente se unió al galpón a muy corta edad el cuñado Moisés Eskenazi.

Como en todo criadero existieron diversas personas que influyeron con sus conocimientos y gracias a ellos después de 65 años ininterrumpidos, Los Sauces es sinónimo de gallos competitivos y ganadores con un estilo propio de pelea, situación que nos enorgullece y nos reta a seguir esforzándonos por siempre ser los mejores.